Mi aniversario bloguero


La verdad, nunca pensé que volvería a escribir una entrada en este blog. Como a muchos, Twitter (hoy X) me terminó absorbiendo y enamorando con el microblogging, y poco a poco este rincón quedó en pausa. Pero volver a escribir acá tiene algo especial; se siente casi como una catarsis.

Aunque esto no es un regreso permanente, sentí que sería bonito celebrar las dos décadas de la chica de 22 años que un día decidió abrir un blog para plasmar sus ideas, opiniones y vivencias. Aquella que nunca imaginó que, veinte años después, volvería a este mismo espacio para reencontrarse con una parte de sí misma.

Los blogs para muchos de quienes empezamos en esa época no solo era páginas en internet, sino pequeñas cápsulas del tiempo. Y si hay algo muy especial de aquel entonces es que estos espacios no estaban tan pensados para conseguir "likes" o viralizarse, sino para escribir por el simple gusto de hacerlo. Eran diarios abiertos, lugares donde uno iba dejando pedacitos de sí mismo.

Al volver a leer entradas antiguas, no solo recuerdo lo que escribí, sino también quién era cuando lo hice. Los gustos que tenía, las canciones que escuchaba, las amistades de ese entonces, las preocupaciones que parecían enormes y las alegrías que hoy despiertan una sonrisa. Cada publicación es sin duda una fotografía de un momento específico de mi vida. 

Veinte años después, volver a este espacio es como abrir una caja llena de cartas antiguas. Algunas me sacan una sonrisa y otras me emocionan profundamente. Porque, aunque hoy soy una persona distinta (realmente no tanto), cada una de esas palabras sigue siendo parte de mi historia. Y creo que eso es, al final, el verdadero valor de un blog: recordarnos quiénes fuimos y mostrarnos, con una ternura que solo da el tiempo, todo lo que hemos crecido.

Este era mi rincón propio, un espacio seguro donde solo escribir era suficiente.

¡GRACIAS POR LEER!

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